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Y los derechos también se volvieron digitales

Y los derechos también se volvieron digitales | IECISA

Y los derechos también se volvieron digitales

05/02/2019 / José Estañ Bistuer /GDPR y Legislacion

La nueva Ley Orgánica de protección de datos personales, que sustituye a la antigua LOPD, incluye en su nombre la expresión “garantía de los derechos digitales”. En virtud de esta nueva Ley Orgánica se reconocen y garantizan casi una veintena de derechos que tienen en común la garantía de la privacidad y la intimidad frente a posibles intromisiones digitales.


Si en 1789 la Asamblea Nacional Constituyente francesa aprobó la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, y en 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 2018 el Parlamento español aprobó la ley que proclamaba y garantizaba unos derechos más o menos nuevos: los derechos digitales.

Tal vez estos tres momentos de la historia no sean equiparables y su trascendencia no sea la misma, pero a nivel nacional y modestia aparte, esta ley orgánica es una pieza importante en este cambio de época que estamos viviendo (¿deberíamos decir protagonizando?). Esta sociedad va más allá del hombre y del ciudadano y debe ampliar el concepto de derechos humanos: vivimos en la sociedad de la información, una sociedad enormemente beneficiosa para el hombre y la mujer, pero también potencialmente aniquiladora de la individualidad del ser humano.  

Algunos de los derechos que enumera la Ley Orgánica ya estaban más o menos protegidos o reconocidos; de algunos hacía tiempo que se hablaba aunque no estuvieran formalmente reconocidos (el derecho al olvido, el derecho a la desconexión), la mayoría venían siendo construidos a través de sentencias o de estudios doctrinales. Viendo la relación de estos derechos, la mayoría de personas de esta segunda década casi acabada del siglo XXI reaccionarán con frases del tipo “Ya era hora” “Claro, eso ha de estar protegido”.

Algunos de estos derechos nos trasladan a la intimidad de nuestro hogar, de nuestras familias. Así ocurre, por ejemplo, con el derecho a la Protección de los menores en Internet:

Los padres, madres, tutores, curadores o representantes legales procurarán que los menores de edad hagan un uso equilibrado y responsable de los dispositivos digitales y de los servicios de la sociedad de la información a fin de garantizar el adecuado desarrollo de su personalidad y preservar su dignidad y sus derechos fundamentales.

Quien tenga hijos, sobrinos o nietos adolescentes o preadolescentes estará de acuerdo que este derecho es tan necesario como difícil de hacer realidad, pero en cualquier caso es un paso necesario en la dirección adecuada para la protección de los menores.

Otros derechos digitales están centrados en el ámbito laboral: Derecho a la intimidad y uso de dispositivos digitales en el ámbito laboral; Derecho a la desconexión digital en el ámbito laboral; Derecho a la intimidad frente al uso de dispositivos de videovigilancia y de grabación de sonidos en el lugar de trabajo; Derecho a la intimidad ante la utilización de sistemas de geolocalización en el ámbito laboral; Derechos digitales en la negociación colectiva. Todos estos derechos deberán ser tenidos en cuenta por los empleadores y los trabajadores que están protagonizando esta enésima Revolución Industrial.

Hay más derechos contemplados en esta Ley Orgánica, referidos al propio uso de Internet (Derecho al olvido en búsquedas de Internet; Derecho al olvido en servicios de redes sociales y servicios equivalentes; Derecho de portabilidad en servicios de redes sociales y servicios equivalentes; Derecho al testamento digital la neutralidad de Internet; Derecho de acceso universal a Internet; Derecho a la seguridad digital Derecho de rectificación en Internet; Derecho a la actualización de informaciones en medios de comunicación digitales). Otros relativos a los menores y a la educación (Derecho a la educación digital; Protección de los menores en Internet)… Todos con unos títulos actuales y sugerentes y con la promesa de un contenido que cualquier habitante de esta época entenderá muy bien.

Y está relación de derechos y garantía concluye con el mandato al Gobierno y a las Comunidades Autónomas de elaborar Políticas de impulso de los derechos digitales”, que permitan hacer realidad esta nueva declaración de derechos humanos para los humanos digitales. Los tiempos están cambiando.

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