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Neuromanagement para la gestión de proyectos

Neuromanagement para la gestión de proyectos

Neuromanagement para la gestión de proyectos

03/10/2017 / Montserrat Mata Fernández /Transformacion digital

Desde principios de siglo XX ha habido pequeños cambios/transformaciones en la forma de gestionar las empresas. Desde Henry Ford y su gestión más eficiente de recursos y materiales, hasta la llamada 5ª Disciplina, o las últimas aportaciones del conocido como padre del moderno management Peter Drucker. Sin embargo, la aplicación de estos cambios en la gestión de proyectos no ha seguido el mismo ritmo.


Desde hace un tiempo se habla de las habilidades que debería tener el nuevo líder en una época marcada por la transformación digital: habilidades tecnológicas, transparencia, habilidades de liderazgo centradas en la gente y los equipos, focalización en resultados (Results-Only Work Environments) y por supuesto inteligencia emocional y habilidades blandas (soft skills). De ello se deduce que la tendencia es ir hacia un nuevo modelo de gestión que se conoce como Neuromanagement y que está basado en ese gran gestor que es el cerebro.

El concepto Neuromanagement puede parecer nuevo, sin embargo ya se hablaba de ello en los años 90, el término se atribuye al neuroeconomista Paul J. Zak, si bien el padre de la neuroeconomía es el psicólogo Daniel Kahneman, quien ganó el premio Nobel de economía en 2002 junto con el economista Vernon Smith por sus estudios en la integración de aspectos psicológicos con la ciencia económica, sobre todo en lo que respecta al juicio humano y a la toma de decisiones. De hecho el neuromanagement nació a partir del desarrollo de la neuroeconomía, y se puede definir como la aplicación de los conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro a la gestión y el desarrollo de un conjunto de técnicas, para mejorar la gestión que se venía haciendo hasta ahora, con el fin de mejorar la eficacia y la eficiencia tanto de los líderes como de los integrantes de un grupo. Lo realmente innovador es la idea de usar las herramientas de las neurociencias para conseguir una mejor gestión y unos equipos con un alto rendimiento. A través de la neurociencia ha sido posible demostrar por ejemplo, que existen procesos mentales que determinan la rápida toma de decisiones, unos líderes son capaces de tomar una decisión en segundos y acertar, mientras que a otros les lleva más tiempo y se equivocan, esto es debido a la existencia de una base neurológica en las emociones, pensamiento y comportamiento humanos.

Esta nueva forma de gestión no sólo puede ser extrapolada a la gestión de proyectos sino que es algo que debe hacerse. La aplicación del Sistema de Gestión Neuromanagement (SGN), implica el seguimiento de una serie de fases, comenzando con el conocimiento de los principios básicos del mismo y finalizando con una fase de seguimiento y evaluación de la aplicación del SGN. La implantación de este nuevo sistema beneficiará tanto a nivel individual, aumentará el rendimiento del jefe de proyecto, como a nivel de proyecto, ya que mejorará notablemente en sus actividades de liderazgo y gestión de recursos, uno de los motivos por los que algunos proyectos no finalizan con éxito.

Estudiando el mapa de procesos de gestión de proyectos (PMBOK®5), puede pensarse que su aplicación se limita casi en exclusiva al proceso Gestión de los Recursos, es conocido el hecho de que entre los motivos de fracaso de un proyecto está no conocer la carga de trabajo de los recursos, no tener una buena comunicación con ellos o la falta de sesiones de control con los mismos, pero hay varios procesos más afectados: Gestión de los interesados, Gestión de las comunicaciones y consecuentemente Gestión de los costes y Gestión de los Riesgos, puesto que se verán afectados por la mejora en los procesos directamente afectados por el cambio de gestión por parte del jefe de proyecto. En el proceso Gestión de Recursos es deseable conseguir un equipo perfecto para un determinado proyecto, esto requiere que el jefe de proyecto sepa seleccionar a las personas adecuadas para él, y para la realización de dicha selección es recomendable tener unas bases acerca del porqué del comportamiento del equipo, cuáles son sus motivaciones y en especial cuales son los factores que influyen en el rendimiento laboral de dicho equipo, modificar por ejemplo su percepción de las recompensas delegando en ellos ciertas responsabilidades, potenciando el empoderamiento o dándoles más autonomía en la toma de decisiones puede afectar de forma muy positiva en el rendimiento de las personas y por lo tanto del equipo.

Utilizar una nueva forma de gestión de recursos y de líderes será lo que marque la diferencia competitiva en este siglo caracterizado por los grandes cambios no sólo en el ámbito de las TI sino también en la sociedad.

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