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La movilidad como infraestructura

La movilidad como infraestructura | IECISA

La movilidad como infraestructura

19/05/2020 / Iñigo Bolado /Transporte

En la actualidad las ciudades sufren un proceso de digitalización con un ritmo frenético. Las infraestructuras de transporte ya no solamente tienen un componente físico, sino también un componente digital. Este componente digital, afecta de manera directa a la movilidad en las ciudades, las personas cuentan con la posibilidad de acceder "en dos clics" a su viaje, y si no es de esta manera se pierde competitividad con respecto a otros operadores u otros modos de transporte.


En los últimos años, la población urbana ha aumentado de manera exponencial –desde 751 millones en 1950 a 4.200 millones en la actualidad– y en el futuro continuará con esta tendencia. Ciudades como Madrid absorben todos los años personas de todos los lugares, el aumento del número de individuos que se deben desplazar en el mismo espacio y con las mismas infraestructuras genera una problemática. Los puntos más destacados son, por un lado, la congestión, las vías principales no pueden asumir la cantidad de coches que se desplazan en horas pico todos los días y, por otro lado, en estos mismos horarios las infraestructuras de transporte público tampoco pueden asumir el flujo masivo de personas que realizan sus desplazamientos diarios a través de los operadores públicos. Además, estos dos puntos, en ocasiones están ligados, ya que el aumento del tráfico rodado en las ciudades se produce muchas veces debido a un sistema de transporte público poco atractivo para el usuario.

El cambio de consciencia de los usuarios es una realidad, el término de movilidad consciente hace referencia a cómo las personas se mueven pensando en lo ambiental y lo social. De hecho, el cambio de nombre del Ministerio de Fomento a Ministerio de Transporte y Movilidad, siguiendo la tendencia de Europa, nos hace pensar que es un tema estratégico en las ciudades en las que vivimos. También, estamos observando como en grandes ciudades europeas las zonas de bajas emisiones (ZBE) son una preocupación o tema de debate, se está implementando la limitación del tráfico en ciertas zonas centrales de las ciudades. Pero ¿solo con prohibir o restringir la entrada de vehículos podemos mejorar la sostenibilidad de nuestro modelo de movilidad? La respuesta es no, incluso muchas veces se genera el efecto contrario. Estamos de acuerdo en que el tráfico debe restringirse, pero ¿cómo podemos sustituir el coche causante del tráfico? ¿Cómo se puede hacer más atractivo el transporte público y disminuir las emisiones? Se tratan de respuestas complejas. La creación de una plataforma MaaS que permita acceder a todo el transporte existente en una ciudad o incluso conectar ciudades puede ser una medida interesante. 

La plataforma de movilidad como servicio debe aglutinar toda la oferta de transporte y unificar todos los procesos de registro y transacciones asociadas al viaje. Se trata de un nuevo servicio al ciudadano, el cual hasta ahora no existe, ya que se deben realizar multitud de procesos de registro o contar con distintos abonos/apps con distintas reglas de negocio. Vertebrar el servicio en torno al transporte público, creando una nueva forma de movilidad y agregando servicios complementarios como la contratación de seguros de viaje o el acceso a puntos de recarga eléctrico para el vehículo privado, convierte la movilidad en una infraestructura más en función de las características de la plataforma que esté implementada en cada lugar.

Esta nueva infraestructura de movilidad permite un cambio de modelo gracias a los datos que aporta el usuario. Un punto muy interesante es que la plataforma MaaS permite el pago a través de ella, con lo cual, por primera vez, se cuenta con datos de los flujos de personas en todas sus etapas o modos de transporte. Se podrán controlar los patrones de movilidad con un error mucho menor en comparación con la aproximación que se realiza hoy en día. Los sistemas de transporte en las ciudades actuales son modelos rígidos basados en la oferta y la planificación asociada de estos, asumen hipótesis estadísticas que, a su vez, asumen un error. Progresivamente, los datos y las técnicas de Big Data posibilitan planificar los sistemas de transporte despejando esa incertidumbre. Las herramientas de Machine Learning, permiten crear un sistema basado en la demanda con modelos predictivos que sean capaces de ir aprendiendo en función de la situación en ese momento.

Por tanto, los operadores de transporte enfrentan el reto de pasar de ser operadores de autobuses, trenes o bicicletas a ser operadores de movilidad. Los operadores en conjunto con la administración pública son los que lideran este proceso de cambio en las ciudades para mejorar la calidad de vida.

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