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GeoTendencias 2018: algo viejo, algo nuevo, algo dentro, algo fuera

GeoTendencias 2018

GeoTendencias 2018: algo viejo, algo nuevo, algo dentro, algo fuera

23/01/2018 / Ignacio Durán Boo /Geo y Catastro

Como ocurre en otros sectores de la industria, también los profesionales que desarrollan su actividad sobre los datos y servicios geográficos cuentan con sus predicciones para 2018, GeoTendencias, normalmente influidas por la especialización de la persona que las realiza. Así, podemos encontrar propuestas orientadas a destacar actividades relacionadas con tecnologías o servicios digitales, otras centradas en los productos u otras que ponen el énfasis en aspectos legales o sociales derivados del uso de la información geográfica.


Para poner algo de orden ante tanta variedad, podemos citar algunas de las GeoTendencias más interesantes a partir de cuatro conceptos para clasificarlas, según se refieran estas a algo viejo, a algo nuevo, a algo dentro o a algo fuera.

GeoTendencias 2018: Algo viejo


Por “algo viejo” entendemos aquellos temas que ya estaban en el punto de mira en años anteriores y que mantendrán el interés este año. Dos “viejos temas” vuelven a aparecer:

En España, en el primer trimestre de 2018, el Ministerio de Fomento complementará el nuevo marco regulador con la publicación del Plan Estratégico de Drones, permitiendo que los operadores profesionales puedan, en determinadas condiciones, desarrollar sus actividades en entornos en los que hasta ahora no era posible hacerlo, como los vuelos sobre poblaciones, personas, en espacio aéreo controlado y de noche. En otras entradas anteriores ya nos hemos referido a la complicada cuestión de la regulación legal de los drones (“Permiso de vuelo” para los drones: el Gobierno define los criterios para su uso profesional) y su impacto sobre la industria (¿Se puede desarrollar el sector de los drones regulándolo con “Leyes de Bandera Roja”?). En paralelo, veremos cómo el mercado empieza a seleccionar las propuestas más valiosas, reduciendo una oferta profesional sobredimensionada que ya integra casi 3.000 operadores, 3.693 pilotos y 4.283 drones registrados.

En el ámbito del crowdsourcing y la creación participativa de mapas, varios autores destacan 2018 como el año en el que empezarán a verse casos concretos de reconocimiento por los Institutos Geográficos Nacionales de los modelos colaborativos de creación de información geográfica. Específicamente OpenStreetMap (OSM) aparece como un sistema ya suficientemente maduro para que los rectores públicos de la información geográfica validen sus datos y procesos. Todo ello como consecuencia de la aplicación real de las reglas definidas en años anteriores para mantener dichos datos bajo control, ya sea siguiendo las pautas semánticas de OSM, o los estándares establecidos por el Open Geospatial Consortium.

GeoTendencias 2018: Algo nuevo


Parece que 2018 será el año en el que “estallarán” los proyectos basados en la geoanalítica y la localización inteligente (Localización inteligente: ¿Geoposicionas o geogestionas?). Aunque les queda una larga vida a los mapas digitales tradicionales, se disparará la demanda de herramientas de análisis geográfico enriquecidas con información en tiempo real, estadísticas y procedimientos de predicción y evaluación inmediata de datos. La proliferación de proyectos basados en multitud de sensores (Internet of Things), y la aplicación de técnicas de Machine Learning e Inteligencia Artificial, hará posible un gran crecimiento de este tipo de iniciativas. En la misma línea, crecerán los ejemplos de Catastros 4D, que integrarán el componente temporal en el tratamiento de la información de parcelas y edificios, facilitando con ello el análisis dinámico de las ciudades.

En el ámbito legal, la entrada en vigor del nuevo Reglamento de Protección de datos (GDPR), también incidirá en los datos y servicios geográficos, y se constituirá en un importante “dolor de cabeza” para los nuevos  Delegados  de Protección de Datos. En una entrada anterior (Geoposicionamiento en interiores y protección de datos: buscando el equilibrio entre tecnología y derechos) ya explicamos el contenido de la Opinión 13/2011, adoptada por el “Grupo de trabajo del artículo 29” de la Comisión Europea, que se refería a los datos protegidos cuando se asociaban a servicios de geolocalización prestados a través de dispositivos móviles. En ella se despeja cualquier tipo de duda al señalarse que la obtención de datos a través de servicios de geolocalización genera información personal que ha de ser protegida. Este criterio se aplica no sólo a datos capturados a través del GPS, sino mediante Bluetooth, ZigBee, WiFi o mediante el uso combinado de estas tecnologías, siempre que con ellas se logre geoposicionar a una determinada persona. Será necesario conseguir, para todos los casos, el consentimiento expreso y previo del titular autorizando estos servicios, sin que sea suficiente la mera asunción de las condiciones generales del servicio.

GeoTendencias 2018: Algo dentro


Los sistemas de posicionamiento en interiores parece que tendrán un buen año en 2018, estimulados por la demanda creciente de este tipo de servicios, especialmente en el ámbito del retail. Responden a la necesidad de ubicar personas u objetos dentro de un edificio usando señales de radio, campos geomagnéticos, datos de sensores de inercia, presión barométrica, datos de cámara y otras tecnologías, necesarias en interiores donde el GPS no es válido. Precisamente la diversidad de tecnologías anuncia una mayor intensidad en la guerra que se libra entre los distintos sistemas, en la cual tendrán mucho que decir los últimos modelos de teléfonos móviles que no sólo aportan mayor precisión y velocidad en interiores, sino que también son capaces de medir los cambios de altitud, algo imprescindible para determinar en qué planta nos encontramos, lo que no estaba resuelto en las primeras soluciones y que constituía una de las mayores debilidades de estas tecnologías.

GeoTendencias 2018: Algo fuera


Un tema estrella este año será el desarrollo de mapas para vehículos autónomos o autoconducidos. Después del hardware (coches que incluyen multitud de sensores), del software (algoritmos que introducen inteligencia en la interpretación de las señales de dichos sensores) y de la adaptación de la legislación, ahora le llega el turno a la cartografía. Se trata de mapas de muy alta definición (HD maps), mucho más detallados y complejos que los actualmente existentes para la navegación, que han de ser capaces de orientar al vehículo por el punto adecuado dentro de una autopista de varios carriles, al tiempo que incluyen información sobre todo tipo de vías, señales (verticales y horizontales), mobiliario urbano, etc. Además, han de ser capaces de integrar información en tiempo real sobre puntos en los que el tráfico está amenazado por cualquier causa. No es casualidad que, después de la adquisición de HERE por el consorcio formado por Audi, BMW y Daimler, y de que UBER comprase una parte de BING maps a Microsoft, sea ahora TESLA quien se lanza a generar su propia cartografía, incluida como equipamiento en sus últimos modelos.

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