Please enable JS

Es el momento del Smart Government

Es el momento del Smart Government | IECISA

Es el momento del Smart Government

14/01/2020 / Mario Yelamos Rebolledo /AdmonDigital2020

Llegamos al 2020 y concluyen las estrategias y medidas que conformaban las Agendas 2020 que nuestras administraciones públicas se marcaban hace unos años y cuyas metas se han ido cumpliendo con más o menos éxito. Comienza una nueva era. Una era Smart, que acerque la administración a su cliente: el ciudadano digital. Una era que reduzca la desafección que puede existir entre ciudadanos y sus gestores públicos. Una era donde la administración se adecúe a cómo las nuevas generaciones entienden los servicios digitales, sin diferenciar si son servicios prestados por entidades privadas o públicas.


La década que acabamos de cerrar tenía un objetivo simple, pero a su vez enormemente complejo por la tendencia a la garantía absoluta del entorno público: facilitar que un ciudadano pueda tramitar por medios electrónicos con sus administraciones públicas.

Para ello, las leyes 39 y 40/2015 eran el refuerzo legal final, que acababa de complementar normativas anteriores que ya permitían implantar trámites electrónicos. Estas definen claramente algunos elementos, componentes básicos para obtener una traslación electrónica de aquellos trámites administrativos que hasta la fecha se realizaban en papel, en el medio presencial, a través de oficinas de tramitación, de registro…

Además, estas normativas eran una especie de ultimátum a aquellas administraciones que tenían ciertas reticencias a lo digital, o simplemente no tenían entre sus prioridades la puesta en marcha de canales digitales que pudieran dar cobertura al 100% de los procedimientos y servicios.

Y aun habiéndose producido algunas prórrogas para su implantación, podemos concluir que, en términos generales, no resulta posible afirmar que en el año 2020 todos nuestros trámites puedan ser digitales, interoperables entre los diferentes niveles administrativos, en los que no sea necesario presentar documentación original en papel, o simplemente documentación de la que ya dispone la propia administración.

Por otro lado, las redes sociales han llegado a un nivel de madurez importante en los últimos años, y con ello, su incorporación tímida en la gestión pública, especialmente en administraciones locales, transporte, seguridad y emergencias.

Hoy podemos ver numerosos ejemplos de usos de las redes sociales para la cogestión de servicios municipales (basuras, deficiencias de elementos de ciudad, presupuestos participativos…), alertas e identificación de incidentes de seguridad y/o emergencias… Ejemplos de éxito de administraciones que han puesto en marcha estos canales, y que con ello se han acercado a sus ciudadanos, no solo a la generación millenial, sino a las personas que valoran su tiempo y que quieren simplemente interactuar de una forma fácil, directa con su administración, de la misma forma que lo hacen con sus compras, entidades bancarias, viajes…

Smart Government


Como decía anteriormente, con el 2020 no se han conseguido todos los objetivos marcados de administración digital, pero es el momento de seguir avanzando en la misma y, a la vez, de abordar nuevas metas englobadas en la tendencia Smart Government.

Una era Smart enfocada a:

  1. Superar la etapa de traslación de trámites al soporte electrónico, para generar servicios digitales, desde el origen, centrados en:

· El ciudadano, y no en las estructuras organizativas de nuestras administraciones públicas. El ciudadano no tiene por qué conocer las competencias de cada administración, así como su organización en ministerios, consejerías, departamentos y dirección generales… Simplemente quiere hacer una gestión con la administración (una gestión completa, no un trámite o unos trámites).

“¿Acaso cuando interactuamos con nuestra entidad bancaria o nuestro comercio sabemos su organización interna, qué dependencias tienen de otras organizaciones para prestar el servicio?”

· Personalización: porque cada persona y su contexto es diferente, y por ello, la prestación de servicios públicos debe ser personalizada para cada solicitante, a través del conocimiento que tiene la administración de cada ciudadano. Esto es, a través de sus datos.

“Si la administración conoce mi entorno familiar, económico e incluso de salud, ¿por qué no puede ofrecerme prestaciones de servicios adecuados a mi contexto personal?”

· Proactividad: superando la tendencia endogámica de nuestras administraciones, que estaban en modo reactivo a la espera de que los ciudadanos se les acercaran. Pasando a ser ellas las que con una actitud Citizen centric, ofrezcan a sus ciudadanos los servicios disponibles y que se adecúan a cada situación personal

“¿Hace falta que un ciudadano inicie un trámite de inscripción escolar? ¿Acaso la administración no conoce con tres años de antelación que existirá esta posibilidad?

  1. Racionalización interna de sistemas de tramitación, para lograr la sostenibilidad y mantenibilidad de estos sistemas; a su vez, de acabar de completar las obligaciones de las leyes 39 y 40/2015, permitiendo:

· Disponer de una visión única, fidedigna y completa de las tramitaciones que una administración dispone, a través de un Registro Único de Procedimientos, que no solamente sea un catálogo de definición de estos, sino un repositorio de información sobre su uso, situación actual…

· Ofrecer sistemas para la gestión de trámites sencillos, de poco uso o poco priorizados por la administración y que, por tanto, no se había invertido en su digitalización, pero que son igualmente de obligado cumplimiento por la ley 11/2007.

· Una alineación automática de la información y formularios de los portales de tramitación con los sistemas de gestión de backoffice, racionalizando costes TIC y organizativos.

 

En resumen: una nueva era de servicios 100% digitales, codiseñados con los interesados, ciudadanos y empresas, incorporando el uso de técnicas, así como tecnología, que ya se han aplicado en otros canales digitales: Design Thinking & UX (experiencia de usuario), identidad digital a través de tecnologías móviles, BigData, así como las nuevas tecnologías habilitadoras, entre otras la robotización, inteligencia artificial, blockchain

Comentarios/0


AUTORES