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Digitalización de infraestructuras. Competitividad y sostenibilidad

Digitalización de infraestructuras. Competitividad y sostenibilidad | IECISA

Digitalización de infraestructuras. Competitividad y sostenibilidad

08/05/2019 / Adrián Gómez Pastor /Tecnologia

La importancia de la infraestructura para cualquier país es sin duda un factor importante para la competitividad del propio país. Hasta ahora, los países se han centrado en mejorar gradualmente sus respectivas infraestructuras de tráfico, comunicación y energía. En contraste, la rápida evolución y la volatilidad del entorno exigen un cambio de paradigma: solo las infraestructuras conectadas de forma inteligente y masiva pueden servir de base para el crecimiento futuro; solo un ecosistema interconectado puede servir como base para nuevos modelos de negocios, tanto para beneficiar a los ciudadanos de un país como para impulsar el desarrollo sostenible de la economía.


Por otro lado, desde la ONU se establecieron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que deberían cumplirse para 2030. Estos objetivos competen no sólo a gobiernos, sino también a empresas y personas. La digitalización y el cumplimiento de estos ODS están íntimamente relacionados, ya que la primera es facilitadora de consecución de los segundos.

Está comúnmente aceptado que de las cuatro principales fuerzas globales que están rompiendo todas las tendencias, una de ellas es la de la urbanización de los mercados emergentes, y la otra la aceleración del cambio tecnológico. Sin embargo, estas fuerzas deben alinearse con la sostenibilidad para garantizar un futuro responsable y social; en el fondo, alinearse con los ODS.

De acuerdo a las Naciones Unidas, la movilidad es una “cuestión fundamental para el desarrollo”. Por esta razón, sus delegaciones están desarrollando proyectos para utilizar la movilidad como herramienta que permita alcanzar los ODS. Las tendencias, corrientes de fondo que impulsan el cambio, están propiciando la evolución hacia nuevos escenarios de movilidad. Escenarios en los que los principales objetivos de los stakeholders se cumplirán si, apoyados en las nuevas tecnologías emergentes, trabajan conjuntamente para llegar a nuevas soluciones de movilidad.

Dentro de estas corrientes emergentes, la tecnología claramente es una de ellas, y la digitalización de las infraestructuras debe ser pieza fundamental y fuerza dinamizadora de la competitividad del país. Las infraestructuras básicas que determinan la competitividad de un país son, por orden de importancia: Energía, Transporte (Carretera, Ferrocarril y Aviación), Telecomunicaciones y Agua.

Para la digitalización de las infraestructuras, en concreto de las infraestructuras de transporte, las tendencias claramente están basadas en dos ejes principales:

- Telecomunicaciones: Despliegue y uso de nuevas tecnologías de comunicaciones, como 5G y comunicaciones para tecnología IoT como LORA y Sigfox.

- Sensorización y analítica: Despliegue de sensores IoT que permitan nuevos modelos de negocio y mejorar la información que se dispone de las infraestructuras para analizar los datos obtenidos y poder crear nuevos modelos de negocio y servicio que redunden en una mejora de la competitividad a nivel país y beneficios al ciudadano.

Si bien se ve el futuro de la movilidad en modelos sostenibles, autónomos y compartidos, este no aparecerá de la noche a la mañana. En lo previsible, los acuerdos convencionales de uso compartido de automóviles y los automóviles eléctricos seguirán siendo productos de nicho debido a sus limitados beneficios para el cliente. Además, los automóviles que conducen de forma exclusivamente "autónoma" solo aumentarán el número de kilómetros conducidos con sus mayores beneficios, por ejemplo, al eliminar la búsqueda de un espacio de estacionamiento. Sin embargo, cuando se integran los automóviles eléctricos, las tecnologías de conducción autónoma y los modelos de negocios compartidos (“movilidad eléctrica”), la cantidad de vehículos por ciudad disminuye y el ambiente se ve menos afectado por el consumo pico realista. La movilidad así entendida ofrece beneficios maximizados para los clientes de movilidad, ya que les permite viajar de puerta a puerta en todo momento, sin cambiar el entorno y con una latencia mínima.

Además, digitalizar las infraestructuras no es sólo poner sensores para tener información. Uno de los retos de las carreteras españolas es la financiación. Más allá de los modelos a aplicar, la sostenibilidad de la infraestructura pasa por la movilidad eléctrica y el cobro de la misma a los vehículos que más contaminan. Ciudades como Madrid ya tiene planes para evitar los vehículos más contaminantes, pero éstos quedan relegados a la periferia y no desaparecen más que del centro. En este ámbito, el cobro de estos vehículos pasaría por esquemas de Peaje Free Flow, según se emana de las distintas directivas europeas, siendo un ejemplo de sensorización de las infraestructuras hacia modelos de negocio sostenibles.

Por último, y no menos importante, la aplicación de tecnologías de Big Data y Analítica para la ingesta, normalización y uso eficiente de los datos recibidos es una parte fundamental de estas nuevas tecnologías. Al sensorizar la infraestructura, el volumen de datos a recibir es inmenso. Se estima que una flota global de vehículos autónomos generaría un giga de datos por segundo. Imaginemos una infraestructura conectada, donde existirían más sensores y elementos que en un vehículo autónomo… Está claro que se necesitan nuevas tecnologías como el 5G, pero sobre todo nuevos sistemas de gestión que estén preparados para tal efecto.

En conclusión, la digitalización de las infraestructuras es una palanca que mejora la competitividad de los países, además de proporcionar herramientas de mejora y crear nuevos modelos de negocio. Desde las empresas tecnológicas como IECISA estamos determinados en ayudar a los distintos operadores y administraciones en aplicar la última tecnología en mejorar nuestras infraestructuras y digitalizarlas para mejorar la competitividad y cumplir con los ODS.

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