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Algoritmos en medios sociales ¿amigos o enemigos?

Algoritmos en medios sociales ¿amigos o enemigos? | IECISA

Algoritmos en medios sociales ¿amigos o enemigos?

08/05/2018 / Mario Ortúñez Rubio /Marketing Digital

Recuerdo una postal antigua que compré en mi primer viaje a Londres. En ella, un niño pobre, frente al escaparate de una pastelería surtida con los más variados dulces, se miraba sus bolsillos vacíos. En la postal aparecía escrito “Tan cerca, tan lejos” (“So near, so far”). La sociedad actual se ha convertido en un enorme escaparate que nos ofrece un sin fin de cosas, más de las que podemos llegar a abarcar -pese a las prisas por intentar hacerlo-. Muchas de estas cosas nos llegan a través de nuestros dispositivos móviles. En este contexto, los algoritmos nos ayudan a encontrar más fácilmente muchas de las que buscamos, pero este amigo invisible que nos tiende la mano, ¿no esconderá un puñal en la otra?

Algoritmos, parecen sacados de una película de terror


Nadie los ha visto, pero están ahí, agazapados, aguardando a cualquier movimiento nuestro para manifestarse. Son producto de una incipiente inteligencia artificial que nos ofrecen aquello que habitualmente buscamos, una especie de conexión eléctrica que une puntos de interés personal con información que vaga por la nube… ¡la gran neurona! Buscas un viaje o un libro un día y, a partir de ese momento, te van apareciendo mensajes por los buscadores o páginas que visitas. Son como los espectros que se le manifiestan a Don Juan Tenorio o a Mr. Scrooge… ¡Cuánto menos impone y da un cierto respeto!

Publicadores y algoritmos, extraña pareja


Para aquellos que publicamos habitualmente, los algoritmos son un extraño compañero de viaje. Unas veces nos dejamos arrastrar por la corriente que generan; pero otras, cuando piensas que superados los problemas del viaje, solo queda disfrutar del paisaje, te das cuenta que “alguien” ha decidido que lo que antes valía ya no vale, que ahora ya no se premia lo que antes sí se hacía y, por el contrario, lo que en otro momento no tenía mucha influencia o incluso era penalizado ahora ha cambiado de status y… ¿pero es posible que me inviten a jugar y me cambien las reglas del juego a mitad de partida? Lo es y no una vez, sino varias. Es decir, no cierres los ojos, no duermas, porque los algoritmos te observan y pueden acabar contigo.

Al publicar en medios sociales buscamos que estas publicaciones tengan la máxima difusión, lleguen al mayor número de personas posible y, de paso, reciban una cantidad ingente de respuestas sociales o interacciones. Conocer los algoritmos que se mueven en cada red social es importante para intentar convertirlos en amigos, en nuestra pareja, aún sabiendo que llegará el día en que nos abandonará en nuestro viaje. ¡Pero cuidado!, importante sí, pero si se dan cuenta de que somos excesivamente zalameros con ellos, nos penalizará igualmente. ¡Como todo en la vida, equilibrio, pero siempre detrás suyo! No queda otra que estar lo más atento a sus movimientos silentes.

Algoritmos y usuarios… ¿nuestro ángel de la guarda?


Generalmente no disponemos de mucho tiempo, así que miramos en nuestro móvil y buscamos la actualidad de manera rápida por las redes sociales, pero "¿Qué pasa cuando te informas dentro de las redes sociales?", se preguntaba Marlon Molina recientemente. “Las redes sociales utilizan algoritmos para enseñarte solo aquellas cosas que se supone que te gustan, pero también aquellas en las que te quieren influenciar”, se respondía él mismo con bastante acierto.

Efectivamente, los algoritmos determinan, según tus especificaciones de perfil, tus gustos, tus búsquedas anteriores y aquellos perfiles que sigues, cuáles son las cosas que a ti te interesan. Nos acotan una parte de la totalidad, nos muestran una ínfima parte de aquello que está, el resto no se ve. Ya sabemos que, en este mundo de la inmediatez y velocidad, lo que no ves es como si no está, no existe, no sucede o no ha sucedido. ¿Peligroso? Mucho. Porque podemos, fruto de este sesgo de información, ignorar, intencionadamente o no, una parte de la realidad que sí sucede e incluso ser víctimas de manipulación deliberada. Aquí podríamos hacer una digresión hacia las fake news, tema que ya traté en el post "¡A la hoguera con las redes sociales!", si bien no entraré de nuevo en este terreno, no en este post. Corresponde a los propios medios sociales mantener una actitud vigilante al intento de prácticas fraudulentas que persigan, de forma dudosa, crear un clima de opinión o mostrar información no veraz.

Y nosotros mismos también tenemos un debe. Ser críticos con lo que vemos y leemos, intentar ir más allá en el conocimiento de una información y, en la medida de nuestras posibilidades, contrastarla con otras fuentes, medios y opiniones, en principio, contrarias a las nuestras. ¡Qué el factor tiempo no juegue en nuestra contra! ¡Que la prisa no anule la capacidad de indagar en la verdad!

También cabe la posibilidad de intentar “engañar” a los algoritmos, para que nos ofrezca algo más, algo distinto. ¿Cómo? ¿Es posible? ¿Podemos educar a los algoritmos para que nos den otro tipo de información? A esto responde M.ª Victoria S. Nadal en el artículo "Cómo educar a los algoritmos para que no elijan la información por ti” en El País Retina. Un interesante artículo en el que su autora ofrece algunas propuestas o sugerencias, si bien finalmente reconoce que “es una lucha perdida”, salvo que se tomen medidas desde dentro para que los algoritmos ofrezcan algo más. Como usuarios creo que puede ser interesante este planteamiento. Ya que el ser humano tiene la capacidad de elección, de discernir entre aquello que le interesa y aquello que no, dejar en nosotros mismos esa decisión. Algunas redes dejan abierta la posibilidad de rechazar comunicaciones de determinados usuarios y creo que esta puede ser la vía más apropiada.

En cualquier caso, quizá sea necesaria una revisión para que los algoritmos no condicionen en exceso aquello que luego nos llega a nuestros medios. Por ejemplo, Facebook anunció pruebas para primar los contenidos de las personas en detrimento de los de las empresas, tomándose la potestad en decidir que es así como lo quieren los usuarios. El mismo Facebook que, posteriormente, ha protagonizado el reciente escándalo con la filtración de datos personales a Cambridge Analytics, empresa que anunciaba su cierre el 3 de mayo por este motivo. Sin entrar en más detalle, ni profundizar en este terreno, conviene recordar en este punto el artículo de Borja Adsuara "¿Qué pueden hacer las redes sociales con tus contenidos?".

En cualquier caso, y como colofón, los algoritmos trabajan aprendiendo de nuestra conducta y generando patrones con los que luego llegar al público final transformados en información que supuestamente te interesa y no otra. Debemos ser conscientes de ello y poner el cuidado para que lo que nos ofrecen no adultere tanto la realidad que finalmente se genere la duda de si aquellos que nadie ha visto y viven agazapados son los algoritmos o somos nosotros.

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